#OPINIÓN: TRAMPAS DE AMARGURA

 #OPINIÓN: TRAMPAS DE AMARGURA

Por: Jorge Cárdenas Reyes


Ayer, mis pasos se arrastraron por el Panteón del Castillo. No era un paseo, sino un naufragio lento. Sus pasillos, rodeados de tumbas, son más que mármol y tierra: son cicatrices colectivas. ¿Cuántas lágrimas se habrán vertido al depositar un cuerpo como ofrenda a nuestra madre tierra? ¿Cuántas canciones se habrán cantado, no solo para honrar a los que físicamente ya no sienten, no escuchan, no ven, sino para darle voz a un dolor que nos quiebra?

En mi cabeza sonaba esa vieja promesa: "ANTES DE QUE NOS OLVIDEN, HAREMOS HISTORIA, NO ANDAREMOS DE RODILLAS EL ALMA NO TIENEN LA CULPA". Esas son las canciones del dolor, las que hacen llorar al corazón, y que dedicamos a amores actuales, a los furtivos, a los que se fueron, a los que murieron. Estoy seguro de que esas melodías fueron robadas a un dios somnoliento, un dios de la inspiración que por descuido —o por mero propósito— las dejó a nuestro alcance para que podamos seguir creyendo que al cantar podremos liberar al corazón y al alma de tanto sufrimiento.

La otra promesa me atormenta: "ANTES DE QUE NOS OLVIDEN RASGAREMOS PAREDES, Y BUSCAREMOS RESTOS NO IMPORTA SI FUE NUESTRA VIDA". Y es que cuando uno colecciona malos ratos, cuando percibe la vida solo con nubarrones, cuando caminas por la cuerda floja sin red, tu optimismo está en quiebra y tu sonrisa no alcanza a maquillar las heridas del alma. Fue al encontrarme de frente con la tumba de mi hijo que lo entendí: hace tiempo que había empacado mi almohada, mis ganas, mis sueños, y me había retirado de esta batalla diaria por subsistir.

"ANTES DE QUE NOS OLVIDEN NOS EVAPORAREMOS EN MAGUEYES, Y SUBIREMOS HASTA EL CIELO Y BAJAREMOS CON LA LLUVIA".

Cuando los "poetas de Facebook" dejan de ser tus mejores consejeros, cuando te asesora un buitre hambriento, cuando quien administra tus emociones es un ser sin cuerpo ni alma, cuando las canciones solo hablan de abandonos y pérdidas, cuando se rompen las costuras de tu muñeco vudú, cuando los besos son forzados y saben a licor y amargura... En ese momento ya no existirán conjuros mágicos ni terapias de pareja (las cuales me negué rotundamente a tomar al comprender que para el desamor y la desconfianza no hay marcha atrás). Cuando ya no existan noches de pasión enteras, entenderás que cualquier intento para no hundirte en el mar del abandono no sirve para un carajo.

"ANTES DE QUE NOS OLVIDEN ROMPEREMOS JAULAS, Y GRITAREMOS LA FUGA NO HAY QUE CONDENAR EL ALMA".

Cuando trabajar se vuelve solo una forma de escapar de las rutinas, cuando construyes castillos con palillos y naipes, cuando las redes se llenan de falsos profetas, es el momento de empacar los recuerdos y salir a enfrentar realidades. Solo así evitaremos perder la poca cordura que se guarda para tiempos de emergencia.

Por eso, mi promesa personal es un altar: "AUNQUE TÚ ME OLVIDES TE PONDRÉ EN UN ALTAR DE VELADORAS Y EN CADA UNA PONDRÉ TU NOMBRE Y CUIDARÉ TU ALMA".

Insisto en eso de que tenemos un erizo de mar en el alma: contradice la fragilidad de la mirada, duerme inerte en un arrecife oscuro esperando la furia del oleaje para que lo arrastre hasta la playa. Y ahí, silencioso, agazapado como trampa, espera mis pasos más confiados para pincharme con la amargura de tu recuerdo. Así se siente perder un hijo, o al menos así lo percibo yo...

AMEN. Y que en el abismo del recuerdo, la esperanza sea esa única vela que no se permite apagar. Porque al final de este camino pedregoso, la única certeza que nos queda es que la vida se honra en la memoria, y solo al nombrar a quienes amamos, el alma se sacude la ceniza y encuentra una razón más, aunque rota, para seguir respirando hasta el día en que volvamos a coincidir en la luz, y por fin, el erizo de mar se disuelva en la calma del reencuentro.

Post a Comment

Artículo Anterior Artículo Siguiente