#OPINIÓN | MANUAL DE SUPERVIVENCIA: MUJERES.

 #OPINIÓN | MANUAL DE SUPERVIVENCIA: MUJERES.

Por: Jorge Cárdenas Reyes.


Recuerdo el año 1993, tercero de secundaria en una escuela que tiene mas pinta de correccional que de escuela, en aquel entonces en mi pintoresco pueblito solo había dos opciones, (sin entrar en temas de chairos o fifis) si estudiabas en la sor juana eras medianamente de varo, sin color humilde, sin torta de huevo o de jamón con servilleta pegada a las orillas que terminabas tragando si no tenias paciencia como yo, la contra-parte era la federal, y si estaba bien federal, la de barrio, la de clase-medieros o mas pa bajo, la de paredes con huecos por donde nos escapábamos a la cascada del salto (hoy mal llamada “La Burbuja por una cantidad de personas que encontraron la manera de vivir a costa de la naturaleza y les pareció muy buena idea llamarla así solo porque produce mercadotecnia, ahora para poder caminar esos senderos de paz, tienes que desembolsar 50 pejecoins por cabeza y 20  por mascota... que poca madre deveras”).

En aquel lejano 1993, en la radio la estacion Radio Variedades era la encargada de ponernos al corriente de los artistas del momento, a las 5 de la tarde de lunes a viernes escuchabamos la hora de juan gabriel un artista que se encontraba en el pinaculo de su carrera, al mismo tiempo sonaba un cantante Guatemalteco con unas canciones que reflejaban pasajes de vida.

“No se quien las invento, no se quien nos hizo ese favor, tuvo que ser dios.”

Escuchar completa esa cancion y al final decir - yo quiero fumar o tomar lo que se mete ese wey para poder entender de igual manera a las mujeres -.

“Y si habitaran la luna, habria mas astronautas que arenas en el mar”.

Caminar la vida sin entender el papel tan importante de nuestras mujeres en el día a día de nuestra existencia, acabamos de ver como 13 mujeres gobernadoras dieron el grito de independencia a lo largo y ancho de nuestro territorio nacional, como por primera vez en la historia de este país el grito nacional fue encabezado por una mujer, la primer mujer presidente del ombligo de la luna (eso significa México), y en mi pueblito también una mujer presidente municipal logro arengar a los héroes que nos,dieron patria y libertad, así o mas claro el papel de la mujer.

Que cabrona es la vida que todo lo chido nos toco a los hombres y lo mas gacho a las mujeres, no me imagino venir a trabajar con cólicos menstruales, desangrándote por días, porque dice la biología humana que eso es natural, una gripe me obliga a quedarme tirado en mi cama, detallando mi testamento, pensando a quien le puedo heredar mis males mentales, mis deudas carnales y sobretodo quien pueda hacer de mis gatos, gatos de bien.

Mi abuela es centenaria, ha visto pasajes de historia dificiles de creer, vivio de cerca el final de la revolucion, disfruto de las corridas de toros narradas por radio pues en su epoca era muy dificil tener un televisor, transito del blanco y negro al color en todos los sentidos, y a su edad se niega a dejar de trabajar, doña coty asi la llamamos de cariño a esa señora que es ejemplo de vida para las 5 generaciones que ha dejado tras de ella, solo espero se apendejen mis primos para ser yo el primero en vender los coty paquetes.

“Tenias razón, me sale mas barato salir a cenar, pero me gasto hoy lo doble en despistar  con otros labios esta pinche soledad”.

Cuando escuche que existía una canción que se llama caballito de Mar de un tipo que se hace llamar Lazcano Malo, no pude evita imaginarme un bato embarazado, (ya se, pinche mente enferma), pero  en la naturaleza de los caballitos de mar el macho es el que carga con la responsabilidad del embarazo, en los pinguinos es el macho el que realiza la incubación de los huevos, como chingados no imaginar como seria una vida donde los hombres cargáramos con la responsabilidad del embarazo, (así se justificaría esta pinche panzota), creo yo, así se iría a la fregada ese pinche chiste mal contado de “hasta que salga el hombrecito o hasta completar el equipo de fútbol” (como si parir sin dolor existiera).

En días recientes sonó el nombre de ALICIA MATIAS TEODORO, la abuela heroína que cubrió con su cuerpo a su nieta durante la explosión de la pipa en Iztapalapa, si analizamos el caso con frialdad, nos damos cuenta que desde antes de la tragedia ya era una heroína como miles que existen en nuestro país, desde que te llevas a tu chamba la responsabilidad de cuidar a tus bendiciones, sea el trabajo que realizas, ya es de reconocer que ese esfuerzo es doble o triple de los que llevamos a l trabajo solo nuestra apatía y las pinches ganas de que se acaba de volada el día para poder regresar a casa a fingir que existimos, si a esto le sumamos el hambre que te aguantas por que el salario solo da para comer dos veces al día y mal cenar por la noche, pues la cosa se complica mas.

A todas las mujeres que rodean mi entorno, a quienes lo rodearon en algún  momento de mi existencia, a quienes lo habrán de rodear en algún futuro cercano o lejano, les quiero decir que la frase de la canción del compositor guatemalteco Ricardo Arjona que a la letra dice “hay días en que uno no quiere vivir, pero tampoco quiere morirse. Solo desparecer un rato, haber si el mundo se da cuenta de que duele”, es como anillo al dedo en este mundo que hasta hace unos años parecía culero y gris y que parecía no darse cuenta que de la mujer venimos y por la mujer morimos y el que piense lo contrario que no lo diga , al fin y al cabo la mujer sabe lo que pensamos solo con ver nuestra carota de yo no fui.

Porque al final del día, no se trata de entenderlas… se trata de respetarlas. De dejar de hacer como que no vemos todo lo que hacen, lo que cargan, lo que aguantan, lo que callan. No necesitamos fumar lo que se fumó Arjona, ni meternos en experimentos para “sentir lo que sienten ellas”. Lo único que necesitamos es tener tantita madre… o al menos recordar que venimos de una.

Y si la vida nos da la oportunidad de rodearnos de mujeres chingonas —madres, hijas, abuelas, amigas, jefas, amantes o exes—, entonces lo mínimo que podemos hacer es dejarlas ser, sin estorbar tanto.

Este no es un manual para sobrevivir a las mujeres.
Es un recordatorio de que, sin ellas, no habríamos sobrevivido nosotros.
Y el que no esté de acuerdo… que le pregunte a su mamá




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